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martes, 9 de marzo de 2010

Los hombres-mopa

Esta historia empieza una noche en un centro comercial muy conocido de Madrid. Vacaciones en Febrero y sesión golfa de cine, un día de diario, muy bien acompañado, a sala vacía. La peli muy buena (Celda 211). Al salir, casi la 1 de la mañana, la primera impresión es de sorpresa por la soledad y lo desangelado del Centro Comercial. Acostumbrados a verlo en horario diurno, con el constante ir y venir de gente a las tiendas, supermercados, restaurantes, y el bullicio habitual, llama mucho la atención la visión de oscuridad y silencio, todos los cierres echados, el parpadeo de las lucecitas de las alarmas, y el frío.
Nos dirigimos a las escaleras mecánicas, hacemos los comentarios típicos sobre la película, los personajes, etc. Y también sobre este entorno transformado, solitario. Ella, en un gesto muy femenino, se me agarra diciendo ¡uf! ¡da miedo!, yo aprovecho para agarrarla también, por todas partes, y darle un beso. Pero esto no es lo que quiero contar. Sigamos.
Al enfilar la primera escalera, descubrimos la presencia, aun lejana, de una persona, que camina deprisa en línea recta. No parece el típico guarda de seguridad. La dirección que lleva va a ninguna parte, y poco antes de llegar a la pared gira bruscamente cambiando de sentido. Ademas sujeta con las manos un palo como empujando algo.
Vuelvo la cabeza y mirando hacia la planta inferior descubro a otro, ya veo lo que hay al final del palo, en este caso se acerca y al llegar casi al desembarco de la escalera, también gira de golpe, éste en oblícuo, hacia el pasillo central, donde inicia un movimiento en zig-zag. Va rápido, no habla, no mira. Su cara es blanco mármol e inexpresiva, igual que el de la planta superior. A medida que bajamos plantas (en estos sitios los cines siempre están arriba del todo) vemos algunos mas, todos de las mismas características, como robotizados.
Son los hombres-mopa.
Esta visión me ha hecho reflexionar y me plantea ciertos interrogantes. Yo había visto en los hiper a mujeres-mopa, incluso mujeres-fregona. Dicho sea sin ningún tipo de machismo . Y me pregunto: ¿Los hombres mopa se esconden por el día? ¿Les da vergüenza? Vista su inexpresividad y gesto automático, ¿son personas o robots?
Tengo un conocido muy majete, que tiene la teoría de que el sistema y todo va a petar en cualquier momento y la crisis económica es el primer signo, aparte de los terremotos, desastres naturales y cambio de clima. Defiende que dentro del nuevo orden que emergerá de todo este tiempo convulso, está cercano el día, y lo veremos, en que a todos nos pongan un chip en el cerebro (quien tenga) para estar mas controlados (como si no lo estuviéramos ya con el móvil, interné y windoubs). Al ver a los hombres-mopa y su conducta, me da la impresión de que las primeras pruebas han empezado por ellos. Llegada la hora, el chip se activa y empiezan a pasar la mopa como idos, sin descanso, sin mirar a nadie, ni saludar, ni toser siquiera.
¿Qué pasa cuando el chip se desactiva? ¿Vuelven a un zulo donde se aletargan hasta el próximo encendido? ¿O viven vidas normales de dia? Si los guardan en algún sitio … ¿a que se dedican este tiempo? ¿a ver telebasura? ¿les ponen música al menos? ¿comen?
No me faltan ejemplos de personas en este mundo que disfrutarían con el poder de “chipear” a la gente. Miedo me da lo que podrían hacer. ¿Os imaginais esto en manos de Esperancita Aguirre, Zapatero, Rajoy, los curas, Falete …? Tú, mujer a la que el frutero lleva años tirándote los tejos, si él pudiera programar tu chip, ¿Qué te haría? O peor ¿Qué te haría hacer?
Conozco a un ex hombre-mopa. Bueno mas bien chavalote-mopa. Lo fue en el aeropuerto en fines de semana, poco tiempo. Por supuesto de noche, los hombres-mopa no salen de día. Puedo asegurar que carece de chip, no sé si porque no dio tiempo o por limitaciones cerebrales, aunque creo que mas bien por lo primero. De aquella experiencia sacó unos meses de sueldo, un brazo como el de Nadal, y la frustración de que nunca le dejaron la moto-mopa. No me vale como ejemplo. Actualmente piensa en currar, hip-hop, futbol, y en irse a vivir con mi hija, es decir, cosas normales.
Ante estos enigmas, solo cabe la acción. Una noche de estas (cuando haga menos frío) pienso montar guardia ante el C.C. a ver si los hombres-mopa salen o permanecen dentro siempre. Si no salen, será la prueba definitiva de que estamos ante robots, o personas “chipeadas” .
Si no me volveis a ver, buscadme de noche en La Vaguada de Madrid. Id con cuidado por si os barro con la mopa.
Pensemos en ello



Oveja negraOveja negra

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